Gordos en el país, un problema de peso

Uno de cada dos adultos tiene sobrepeso, un factor clave en el inicio de enfermedades.

Según expertos, la malnutrición, fruto de hábitos poco saludables adquiridos en la niñez, es la principal causa.

Estar obeso o sobrepesado no solo es, como se creyó siempre, un auténtico peligro para la salud del corazón; estos factores también incrementan el riesgo de enfermar y morir por cualquier otra causa.

A esa conclusión llegó el año pasado Amy Berrington, de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, tras repasar los resultados de estudios publicados durante las últimas dos décadas sobre el tema, y que incluyeron datos de casi 1,5 millones de personas.

Evidencias de este tipo, sin embargo, no han logrado ponerle freno a la pandemia de gordura, que ya afecta, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), a 1.500 millones de personas, de países ricos y pobres.

Colombia -que paulatinamente adoptó el sedentarismo y la mala dieta típicos del mundo occidental- ya hace parte de esas naciones en las que, por sus efectos, la gordura se considera un problema de salud pública.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Situación Nutricional en Colombia (Ensin 2010), el 51,1 por ciento de los adultos en el país entre los 18 y los 64 años de edad tiene sobrepeso u obesidad, 5,3 puntos porcentuales más que en el 2005.

Hoy, 55 de cada 100 mujeres pesan más de lo que deberían; de ese total, 20 ya están obesas, con un preocupante índice de obesidad abdominal, que es el principal predictor de riesgo para la salud en general. Aunque los hombres presentan porcentajes más bajos, tampoco se quedan atrás: el 45,6 por ciento de ellos tiene sobrepeso y se considera que el 11,5 por ciento es obeso.

La encuesta, la más grande de su género hecha en el país, alerta sobre esta tendencia entre los niños y los adolescentes; sus investigadores encontraron que uno de cada seis de ellos ya tiene sobrepeso u obesidad.

En términos generales, el sobrepeso es más frecuente entre los ciudadanos de áreas urbanas (52,5 por ciento del total), y tiende a aumentar entre los niveles más altos del Sisbén (cuatro o más).

Lo curioso del asunto es que muchos colombianos -sobre todo los hombres y la gente con menor escolaridad- tienen una percepción errónea de su masa corporal: dos de cada cinco jóvenes y adultos con kilos de más creen que son delgados o que tienen un peso normal.

Educados para comer mal
Especialistas de distintas áreas, consultados sobre el tema, coinciden en que los factores culturales y educativos son el principal determinante en el aumento de la gordura en Colombia.

"Se puede decir que la gente no está sobrepesada solamente porque come de más, sino porque tiene hábitos poco saludables: no se ejercita lo suficiente y sigue la dieta equivocada", dice Natalia Londoño, presidenta electa de la Asociación Colombiana de Medicina Interna (Acmi).

Esos malos hábitos -que se adquieren en la infancia, se consolidan en la adolescencia y repercuten a lo largo de la vida- tienen su génesis en el hecho de que la forma correcta de alimentarse hace rato pasó a un segundo plano, "y ese cambio se produjo a la par con las modificaciones sufridas por la familia a lo largo de los años", dice Olga Lucía Baquero, presidenta del Capítulo Bogotá de la Sociedad Colombiana de Pediatría.

La Encuesta Nacional de Demografía y Salud (Ends 2010) destacó esas transformaciones. Encontró, por ejemplo, que hoy el 34 por ciento de los hogares tiene jefatura femenina y solo el 56 por ciento de los niños vive con ambos papás.

Las mujeres, que están todo el tiempo trabajando fuera de casa, deben dejar a sus hijos en el jardín, en el colegio o a cargo de familiares y cuidadores, "que les inculcan, cada uno por su lado, su propio concepto de alimentación, y eso los confunde... Esos hogares en los que todos comían juntos, a la misma hora, alimentos preparados en la casa, se han ido acabando", dice.

De acuerdo con la pirámide nutricional avalada por la OMS, una alimentación equilibrada incluye el consumo de tres porciones diarias de frutas y verduras frescas.

No obstante, y según la Ensin, el 33 por ciento de la gente no come frutas a diario, y siete de cada diez colombianos excluye las verduras y las hortalizas de su menú cotidiano. En contraste, los embutidos, las comidas rápidas y de paquete, los refrescos azucarados y las golosinas, han ido ganando terreno.

Una ley que no sale del papel
Con el ánimo de empezar a corregir los malos hábitos y promover estilos de vida más saludables, en octubre del 2009 se sancionó la Ley 1355, conocida como la Ley de Obesidad.

De acuerdo con su ponente, la senadora Dilian Francisca Toro, esta norma, que incluye disposiciones para el fomento de la actividad física y la alimentación saludable, y regulaciones a la publicidad y disponibilidad de comidas y productos alimentarios poco sanos (en espacios claves como las tiendas escolares), aún no ha sido reglamentada por el Ministerio de la Protección Social, lo que dificulta su aplicación.

"A los legisladores se nos presiona para tramitar leyes que beneficien realmente a la población, pero cuando se sacan adelante, como en este caso, se quedan en el papel", afirma la senadora.

De hecho, una de las recomendaciones hechas por los expertos para ponerle coto al problema de la obesidad es la reglamentación de esta norma, "lo cual no es fácil, dadas las fuertes presiones que, por razones económicas, hace la industria alimentaria", señala Toro.

A juicio de Juan Vicente Conde, vicepresidente de la Sociedad Colombiana de Medicina del Trabajo, "eso no explica ni justifica la quietud de las autoridades encargadas de hacer promoción de la salud y prevención de la enfermedad. Debería haber programas y campañas permanentes y consistentes dirigidos a atacar el sedentarismo y a enseñarle a la gente a comer mejor".

En eso coincide Baquero, quien insiste en la necesidad de que los padres de familia y los maestros asuman la responsabilidad que tienen en este aspecto: "Es en la casa y, en su defecto, en el colegio, donde se sientan las bases de los buenos hábitos. Si la gente no aprende a comer y a moverse en esta etapa de la vida, difícilmente lo hará después".

Los kilos de más, un problema en el trabajo
Cuando se habla de obesidad, muy pocas veces se piensa en los problemas que eso genera en el trabajo. Sin embargo, estudios de investigadores de Estados Unidos y Europa han comprobado que las personas obesas o con sobrepeso son cada vez más discriminadas en el mundo laboral o se ven imposibilitadas para conseguir determinados empleos.

Hay, por ejemplo, trabajos para los que los 'gorditos' no pueden postularse, como el personal de las cabinas de los aviones.

Según un estudio realizado en España, el 14 por ciento de los empleadores de ese país no asciende a las personas obesas y el 44 por ciento cree que la obesidad afecta negativamente la productividad de la gente, volviéndola más lenta e imprecisa. Pero tal vez lo más revelador es que el 93 por ciento de los empleadores en España prefiere elegir a una persona de peso normal para un trabajo, aunque eso no influya en la labor que hace.

Sucede que también hay estudios que muestran que los obesos tienen más posibilidades de incapacitarse y de accidentarse.

"Aquí también es importante reflexionar, porque hoy la sociedad moderna confunde a los gordos con gente menos preparada para desempeñar sus funciones, pero no por ser delgado se es más inteligente, capaz o brillante", asegura Juan Vicente Conde, médico especialista en salud ocupacional y medicina del trabajo.

Según una investigación difundida recientemente en Current Anthropology, la gente en todo el mundo parece pensar que una persona gorda y obesa es "floja, fea y con poco autocontrol". Este es un cambio drástico de los patrones culturales, que hace décadas mostraban que las personas rellenas representaban éxito, fertilidad, inteligencia y belleza.

Los médicos, según Conde, además de rechazar las fórmulas mágicas que prometen adelgazar en pocos días y los "avisos atractivos de cirugías y tratamientos non sanctus", deben promover hábitos alimentarios sanos en sus pacientes desde que son niños. Las empresas, por su parte, deben contratar de acuerdo a las capacidades de las personas y no a los kilos que tengan; ofrecer alimentos saludables, estimular la actividad física y generar planes que ayuden al obeso en los espacios de trabajo.

Las causas del problema
La educación y la publicidad influyen mucho

Las raíces más profundas de los problemas de sobrepeso y obesidad se encuentran en la mala educación sobre hábitos alimentarios que la población recibe desde la niñez, y están muy ligadas con un drástico cambio cultural que, en las últimas décadas, se ha dado en la sociedad occidental, que propugna por un cuerpo de medidas perfectas, pero deja cada vez menos tiempo para comer bien y hacer ejercicio. La publicidad y los medios de comunicación también influyen mucho en el aumento de la obesidad en el mundo.

"La obesidad ya es considerada un problema de salud pública, pero seguimos pensando que está fuera de nuestro control y que la medicina debe darnos las soluciones. Llevamos a nuestros hijos desde que son bebés al médico para que les den algo mágico que los haga subir o bajar de peso, pero no pensamos que los problemas de peso son el resultado de un estilo de vida", afirma Olga Baquero, de la Sociedad Colombiana de Pediatría. En Colombia, además, el sedentarismo es muy marcado. Según un reciente estudio presentado por el director de pediatría de la Fundación Cardioinfantil, Jaime Céspedes, "el 26 por ciento de los niños colombianos no hace el ejercicio recomendado, que es de una hora diaria". También está el problema de la escasez de parques y espacios para practicar ejercicio y, recientemente, el de las clases de educación física que, en varios colegios del país -tanto públicos como privados- han dejado de ser obligatorias.

"Es grave que en la evolución occidental del concepto del cuerpo, este ya no se goce, sino que se sufra", señala Rodrigo Córdoba, presidente de la Asociación Nacional de Sociedades Científicas.

Ansiedad y depresión
Dentro de las consecuencias psicológicas que trae tener problemas de sobrepeso u obesidad, las más frecuentes son la ansiedad, la depresión, la hostilidad, los sentimientos de culpa y un fuerte descenso de la autoestima.

De hecho, según el psiquiatra Rodrigo Córdoba, aunque "la obesidad por sí misma no es un trastorno mental, la mayor tasa de padecimientos psiquiátricos entre pacientes obesos permite visualizarla como un problema psiquiátrico, que debe ser atendido de forma simultánea con los programas de control de peso".

Redacción Salud

Extractado de El Tiempo - 16 de Abril del 2011